Un área TIC ágil en la administración pública (parte II)

Vuelvo con un poco más de agilidad en la administración. En la primera parte explicaba un poco cómo nos organizábamos en el área TIC de la administración pública en la que trabajo. Di un poco de contexto para que sepáis el porqué de las tonterías que voy ha decir en este y en los siguientes artículos.

En resumen, trabajo en una sección de desarrollo que se hace cargo de la gestión de todo lo que desarrolla. Intentamos usar mecanismos ágiles y DevOps en el trabajo para poder seguir siendo un área de desarrollo y no acabar absorbida al 100% por las operaciones.

Esta visión no la tienen todas las personas en el área, ni mucho menos. A mi entender, hay una falta de interés generalizado en estos temas, ya que cada persona ha tenido sus experiencias personales y tiene su propia manera de ver las cosas. Cada una ha llegado allí de una forma u otra, y estoy seguro que no querer emprender el camino para ser "ágil" se debe más a la desilusión y al haber experimentado cabreos y frustraciones, que no querer probar cosas.

Y es que en las administraciones (y en todo los lados) te encuentras con actitudes que minan la moral a cualquiera. Te cuento aquí algunas que creo que dificultan mucho abrazar el proceso de cambio:

Esto se hace en 5 minutos

Todo es fácil y no cuesta nada. Suele ir acompañada de una ausencia de cálculo de lo que les cuesta hacer cada cosa, ningún dato al que agarrarse, ninguna planificación. Normalmente se basan en sensaciones: "Esto es una tarde", "No lleva más de dos días".  

Y para nuestra desgracia normalmente fallan. Primera porqué no suelen contar todo el trabajo que hay que hacer realmente (preparar entornos, QA, seguridad, comunicación, etc) y segunda, ignoran todo el trabajo que conlleva el ignorar la primera. Llamadas, arreglos, etc.

Este tipo de actitud se puede deber a que asociamos saber hacer una cosa con qué se tarde poco. Y es que en TIC nos enfrentamos a problemas en los que antes de empezar no sabemos la solución. No tenemos ni idea de cómo se hacen las cosas. Ahora, si algo sé cómo se hace, entonces son 5 minutos.

Hay veces que ese comportamiento se debe a falta de experiencia, pero he visto bastante gente con esta actitud, que incluso te discuten si aportas datos. El problema se acentúa si por en medio hay problemas de confianza.

Entonces ¿para qué vas a calcular tu capacidad?. ¿Para qué quiero saber la velocidad de mi equipo? Y ya, ¿porqué voy a intentar hacer predicciones de lo que nos costará hacer una historia de usuario?, si la respuesta es siempre la misma: eso son cinco minutos.

Las metodologías son una chorrada

Quien dice metodologías, dice estándares, o cualquier otra cosa. Y aquí se ve claro que las malas experiencias te llevan a pensar eso. Normalmente el "hacer por hacer" te llevará a caer en ese escepticismo. Implantar ITIL, Cobit, SCRUM XP, Prince, ISO 9000, etc. Seguro que todas hemos pasado por alguna de esas. 

Si una mala implantación te obliga a hacer trabajo que no aporta valor  (muchas veces implantar sin saber que queremos obtener o dónde llegar), pues ves como todo un sistema que vas a implantar no valen para nada, y por extensión cualquier otro. Ves que tu día a día sin esa metodología es mucho más productivo. Vamos, que para estar hasta el cuello de fango mejor te estás en el tuyo. 

Pero como os digo, ahí la mala experiencia puede haber sido una falta de estrategia o una ejecución horrible. Muchas veces se ve la implantación de un modelo como un fin y no como un medio para llegar a un propósito.

Podemos ver todas esas metodologías como unas normas para trabajar de una forma determinada (incorrecta), o ver en las metodologías un instrumento forjado por experiencias de mucha gente que ha pasado por lo mismo que nosotros hace tiempo. Intentar entender el porqué de las cosas, ventajas y inconvenientes que nos aportará, y si tenemos claro que nos interesa estar ahí, entonces apliquemos nuestra versión de la receta.  

El problema es que la gente no quiere trabajar

"De haberlos, haylos", pero como en todos los sitios. Muchas veces oigo como la gente se queja que en la administración se trabaja poco. Frases como, este en la privada lo echan al primer día, las oímos a diario. Pero siento deciros (alguno se llevará una gran decepción) que en la administración se trabaja. La mayoría trabajan correctamente o incluso más de lo que deben, pero como en todas las casas hay quien no lo hace.

Es muy difícil de reconocer por una cargo directivo, que haya gente que no trabaje tenga algo que ver con la forma en qué dirigen, y la verdad es que tiene mucho que ver.

Pero al tema, cuando alguien de dirección piensa que una área TIC (privada o pública) no tiene la capacidad de trabajo requerida porqué los trabajadores se tocan parte del órgano reproductor con las dos manos, entonces estás en un sitio donde no se puede ir más allá. 

Alguien que piense eso no pensará ni en cambios organizativos, ni en pensar los flujos de trabajo, comunicación, productividad, etc. No, solo estará pensando en que debe remplazar un equipo por otro, ya está. Cualquier intento de cambiar lo verá como una pérdida de tiempo y no te ayudará.

De ahí salen miles de historietas divertidas, como que intentan proyectos personalmente, crear equipos paralelos bajo su supervisión, contratación de empresas de confianza, etc.

Si finalmente consigue cambiar el equipo, tendrá el gran placer de experimentar la misma sensación otra vez. Lo malo que seguirá sin darse cuenta del error.

Las cosas ya están bien como están

Oye, ¿no estábamos tranquilos?. A ver, todo el día me estoy quejando de lo mal que está todo y que lo quieren para ayer, pero ¿no es esto parte de la felicidad?. ¿Parece absurdo, no? Pues nos pasa a todos. Uno cuando se acostumbra al olor de su mierda ya no le huele. Las llamadas imperiosas, las urgencias, tareas no planificadas, etc. Si todo esto te sucede a diario al final entras en una relación de amor-odio. De hecho te convences de que estás ahí para eso, y que menos mal que estás tú, que sino todo se va a pique. 

Esto le pasa más a algunas personas que a otras, y la forma de llegar ahí variará en cada una de ellas, pero la verdad es que parece que padezcamos una variante del síndrome de Estocolmo. No queremos  hacer esas tareas que tienen secuestrada nuestra capacidad productiva, pero no queremos deshacernos de ellas.

Ahí tenemos que ser inflexibles. Lo que no aporta valor no interesa. Hay que hacer lo que sea para erradicar la necesidad de esas tareas.




Y hasta aquí el primer pack de actitudes que frustraran nuestro camino al cambio. Sortear personas que padecen estas actitudes es difícil. A veces las puedes cambiar, a veces lo puedes sobrellevar, pero en algunas ocasiones es uno mismo quien lleva puesta esa música sin darse cuenta. 



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